Una modalidad adecuada para cursos, negociaciones, visitas, presentaciones, ruedas de prensa, juicios, comparecencias y actos notariales.
El intérprete escucha al orador, toma notas y traduce una vez que este termina una intervención o realiza una pausa. No se traduce al mismo tiempo, como sucede en la interpretación simultánea.
El orador debe introducir pausas para permitir la interpretación. Por este motivo la reunión se alarga, pero puede resultar una solución muy eficaz en negociaciones, entrevistas, discursos o formaciones con pocos participantes.
Normalmente no requiere cabina ni equipamiento técnico y, según la duración y las condiciones, puede realizarla un solo intérprete.
Cuándo puede ser la mejor opción
- Reuniones con pocos interlocutores.
- Visitas a instalaciones y negociaciones.
- Formación con interacción frecuente.
- Declaraciones, juicios y actos notariales.

